Recorrido Día 5: Darwin – Cementerio Argentino

Teníamos casi 180 km recorridos. El quinto día había que hacer un recorrido por Darwin. En distancia era tranquilo. Servía para descansar las piernas. Pero no fue un día más. Amaneció con mucho sol y, sorprendentemente, con poco viento.

Durante la Guerra de Malvinas fue la base de la Fuerza de Tareas Mercedes al mando del TCnl Italo Ángel Piaggi.

Amanecí escuchando los diferentes audios que había recibido la noche anterior pero, por haberme acostado temprano, no había podido escuchar. En Darwin a conexión a internet era mucho mejor que la de Puerto Argentino. Usan las mismas tarjetas que en el Aeropuerto y se nota mucho la diferencia. Por eso, preparaba audios durante los recorridos, los dejaba preparados y cuando me conectaba, se enviaban todos juntos. Esperaba las respuestas porque eran oxígeno para mis pulmones, fuerza para mis piernas y una caricia al alma.

A los 16 años leí el libro Ganso Verde, cuyo autor tuvo la responsabilidad de comandar la Fuerza de Tareas Mercedes en la Batalla por Darwin y Pradera del Ganso.  Fue uno de los libros que más me impactó. Tanto que, a la semana de haberlo terminado de leer, le estaba haciendo un reportaje a Ítalo Ángel Piaggi, para la revista del colegio.

Pasaron los años y mi sueño de conocer Malvinas se iba afianzando. Siempre me dije que, el día que lo concretase, quería pasar la mayor cantidad de tiempo en Darwin y, uno de los lugares que ansiaba conocer era el puesto de comando de Piaggi. El lugar donde se reunía con el resto de los oficiales para tomar las decisiones de la batalla. Me lo imaginé de distintas formas. Investigué, hablé con veteranos, de todo. Pero nadie me pudo identificar el lugar exacto.

Habían transcurrido treinta años y seguía sintiendo una gran admiración por Piaggi. Ese jueves 15 de diciembre iba a cumplir parte de mi sueño. Partimos por la tarde junto a la camioneta de Darwin House, rumbo al listado de destinos que había solicitado conocer. Recorrimos algunos memoriales hasta llegar al Aeropuerto de Darwin. Durante la Guerra, allí funcionó la Base Aérea Militar (BAM) Cóndor. Nuestro guía Alan, un Royal Marine retirado con 27 años en la fuerza británica, nos señaló un pequeño cobertizo blanco con techo verde. Aquí firmó la rendición Piaggi, fue su afirmación. Al escuchar ese apellido, volví a preguntar si el Jefe de la Fuerza de Tareas Mercedes había estado allí. Alan respondió afirmativamente y comenzó a hablar muy bien de Piaggi. Fue un gran soldado, un gran hombre, combatió con honor y demás adjetivos sobre el militar argentino. No lo quise interrumpir. Se extendió algunos minutos hablando sobre él. Algunas de sus afirmaciones las conocía porque me las había contado el día del reportaje pero no estaban publicadas en ningún medio. José y Alejandro miraban sorprendidos a nuestro guía inglés. Cuando hubo terminado, le dije que lo había conocido y que, lamentablemente, había fallecido hacía casi dos años. El rostro del inglés no disimuló su tristeza. Se dio vuelta y señaló una casa blanca con techo verde. Ese era el puesto de comando de Piaggi, afirmó. Abandoné el aeropuerto con la certeza de que Ítalo había estado allí, junto a nosotros.

Casilla del aeropuerto donde se firmó la rendición de la batalla de Darwin-Pradera del Ganso
Visitamos el galpón donde habían sido alojados los soldados argentinos como prisioneros de guerra. Se trata de un establo ovino y se encuentra frente al aeropuerto. El total de los prisioneros argentinos fue alojado allí. Hacinados, con mínimas condiciones de confort y sin ningún tipo de higiene ni distinción de jerarquías, fueron alojados allí. Se encuentra en las mismas condiciones en las cuales nuestros compatriotas esperaron su traslado al continente.

Mis amigos regresaron a la camioneta y nos volvimos a encontrar en la tumba de Nick Taylor, derribado por la artillería antiaérea argentina el 4 de mayo de 1982. El valiente piloto inglés descansa en el mismo lugar donde fuese abatido y, junto a su tumba, se encuentran restos de su avión, lo cual nos conmovió a todos los presentes.

Tumba de Nick Taylor

Sin duda, estábamos viviendo momentos que quedarían grabados en nuestros corazones. El sol seguía acompañándonos durante todo el recorrido. Pude descansar entre cada tramo de la etapa, lo cual iba a agradecer el último día. Ese jueves había elegido utilizar la indumentaria que me donó la Asociación Argentina de Árbitros, gremio al que sigo perteneciendo, a pesar de haberme retirado del arbitraje profesional en 2005.

Nos quedaban algunos memoriales por recorrer. En uno de ellos, el del Coronel Jones, colocamos una ofrenda floral que había comprado en el hotel de Darwin. El memorial se encuentra en el mismo lugar donde perdió la vida el oficial de mayor rango de las fuerzas británicas. Hay varias versiones sobre la muerte de este oficial. La batalla de Darwin fue dura para ambos países. El heroísmo de nuestra gente se siente a cada paso y eso es reconocido por quienes fueron sus oponentes.

Memorial del Cnl Jones

Seguimos hasta el lugar donde fueron enterrados 39 argentinos que murieron en la batalla de Darwin. Era una fosa común. Si bien los cuerpos fueron trasladados al cementerio argentino, ese lugar es visitado por argentinos para rendir homenaje a nuestros héroes. En ese mismo lugar se filmó el video “La Cruz y los caballos” que recordé en Fitz Roy. Caminamos desde la ruta hasta ese lugar junto a Alan. En mi inglés ultra básico, le expliqué el motivo por el cual quería conocer ese lugar y lo que significaba para los argentinos. El día anterior me había preguntado porque quería ir allí si no había nada. Mañana te lo explico cuando lleguemos a destino, fue mi respuesta. Alejandro y José caminaban unos metros más atrás, trayendo rosarios para colocar en la cruz original que había sido restaurada en mayo de ese año. La cruz no estaba en su lugar. Probablemente, había sido vandalizada, como la virgen del cementerio. Recorrimos el lugar con Alan, José y Alejandro. Les conté que había sucedido allí, quienes habían participado del funeral.  Las fuerzas inglesas rindieron honores militares a nuestros caídos junto a oficiales argentinos y a nuestro capellán.

Terminamos el recorrido en el cementerio argentino. Por ese motivo, le dijimos a Alan que seguiríamos solos hasta allí. Era una forma de mostrarle respeto, ya que teníamos pensado colocar rosarios y realizar homenajes a nuestros caídos con mayor privacidad. Lo entendió perfectamente y nos despedimos hasta el regreso al hotel, dónde nos esperaría con una suculenta cena para recuperar fuerzas. Alejandro me acompañó corriendo casi dos kilómetros, hasta que llegó José Luis con nuestra camioneta y realizaron enroque. Alejandro a la camioneta y José corrió y caminó el resto del camino. Ninguno de los dos tenía suficiente entrenamiento, lo cual lo hace mucho más valorable el haberse ofrecido a trotar y caminar durante algunos kilómetros. Alejandro repetiría al día siguiente en los últimos 5 km antes de la llegada.

El martes, cuándo nos retiramos del cementerio, decidimos que todos los recorridos finalizarían allí.

Colocamos una nueva tanda de rosarios. También fue el momento en el que le entregué una carta al soldado Jorge Oscar Soria. Su sobrina es docente en el mismo colegio que mi novia Paula. Su padre, el hermano de Jorge, le había escrito una carta y nos había pedido que, por favor, la coloquemos en su tumba. Rezamos en cada una de ellas. Al finalizar, cantamos el himno nacional junto a una familia argentina, con la que compartimos el vuelo. Cantar …”o juremos con gloria morir”…en ese lugar, cobra un significado diferente.

Tumba de Jorge Oscar Soria