Pasó la quinta con mucha emoción

 

Desde 2008 que hice mi primer maratón nunca pude correr en año impar porque las lesiones me lo impedían. Parecía a propósito pero en año impar me lesionaba y quedaba fuera de los 42 de Buenos Aires. Este año asumí nuevos desafíos que me hicieron correr el límite de lo posible. Fueron carreras que me demandaron mucha preparación y que me permitieron hacer grandes amistades. Inolvidables. Todas ellas con el apoyo incondicional de Paula Kreitz.
La lógica me decía que debía descansar después del IronSantiago pero el corazón me hablaba y me pedía romper el maleficio. No fue una decisión fácil pero decidí buscar un motivo extra. Fue así que le propuse a Mirian Cao que me acompañe los últimos 100 metros. Mirian es una luchadora de la vida y un ejemplo en muchos aspectos de la vida. Luchadora incansable por la causa de todos los argentinos: MALVINAS. La respuesta fue positiva y Paula también me apoyó.
Gastón, mi entrenador, hacía hincapié en mi descanso después del IronSantiago pero me hizo una rutina para llegar lo mejor posible.
Llegó el día, mí día y el de todos los árbitros del fútbol argentino. A festejarlo en los 42 de BA! Volví a elegir la misma indumentaria que me acompañó en los 301k y en el IronSantiago: medias naranajas de árbitro en homenaje a nuestro día, pantalón azul y lycra de los 301k. Paula estaba hasta en los pequeños detalles: me trajo el aceite verde para darle temperatura a las piernas en la mañana fría y la vaselina para las cejas.
Llegamos temprano con Paula a la carpa de Marcelo Linck para fundirme en un abrazo interminable con un gran amigo, Claudio Ferrer. Lo mismo con Marcelo que siempre está en todos los detalles. Conocí a Gastón y no faltaron las típicas gastadas de correr siempre con indumentaria de fútbol.
Nos acercamos a la largada. Este año salí bien atrás porque me quedé saludando gente y porque era el primer año que no iba a tener apuro. Iba a disfrutara sin importar el tiempo. Apenas iba saliendo los encontré a Jorge y a Mirian. Ella cruzó la valla y me propuso largar juntos. Así lo hicimos durante casi 200 metros muy emotivos junto a la bandera del veterano. Tuve otra grata sorpresa en la largada, Nicolás Nicolas Rosas me alentaba detrás de las vallas! Nico es uno de los nuevos amigos que me dio el Triatlon y con quien compartimos el IronSantiago. Tampoco es cualquier atleta. Simplemente alguien a quien admiro. Nico, no solo cumplió su sueño de ser IronMan sino que tuvo la tenacidad de entranar durante mucho tiempo para ello. Entrenar en Buenos Aires o en La Costa, donde tenemos tres natatorios climatizados, es fácil porque tenemos todo accesible pero tener hacer 30 km en bici para nadar no es para cualquiera. Nico lo hizo y era motivante verlo pasar con la bici y en la costanera de Termas, siempre junto a su novia.
Pasando la YPF de Alcorta ya estaba en carrera. Fiel a mi plan de carrera, iba a buscar un paso cómodo e intentaría mantenerlo durante toda la carrera. Tenía previsto tardar 5 hs pero Paula insistía que iba a hacerlo en menos tiempo que en Termas de Río Hondo.
Los primeros kilómetros pasaron muy rápido. En esta carrera me encanta mirar las frases en la espalda de los corredores. Dedicatorias, frases emotivas y motivadores, etc. Fue así que en Sarmiento saludé a una chica que cumplía 42 años el mismo día que corría 42k. Otra que cumplía años y lo festejaba en carrera.
Era una mañana fresca y nublada. El tiempo nos iba ayudar si no llovía y así fue. Pasé el km 5 y encontré un corredor con una frase que me emocionó: “Papá: hoy corres conmigo. ALE”. No tuve la oportunidad de decirle al corredor que mi ángel de la guarda también corría conmigo y que coincidíamos en el nombre. Lo corría para decírselo pero no me atreví porque estaba emocionado. Le recé al viejito que, una vez más, corrió conmigo. Obvio, recé un padre nuestro por mi viejo.
Antes de llegar a la Av. Sarmiento una frase me llegó mucho: “Es difícil vencer a quien nunca se rinde”. Pasé por al lado de la corredora y la felicité por la frase. Seguramente, ella lo lograría porque tenía pensado rendirse. Cuando abandonamos Libertador y encaramos la pendiente para llegar a 9 de julio, una corredora me conmovió. Su frase era: “Quiero llegar”. Se trataba de una chica con sobrepeso. Me imaginé cuanto había tenido que luchar para llegar a estar en la largada y esa frase era un grito de guerra. Imaginé sus entrenamientos, sus miedos. Si todos los tenemos, ella era una ganadora. Como dice Sebas Armenault: “Superarse es Ganar” y ella era una clara demostración de ello. Me acerqué, la felicité y le dije lo que pensaba. No recuerdo su nombre pero si su rostro y sus ganas de alcanzar el objetivo.
Seguían las frases. Se multiplicaban, como los corredores peruanos. Estaban por todos lados. Más de una vez pasé cerca de ellos y los saludé con afecto. Ellos devolvían el mismo cariño, así como quienes los alentaban.
Luego de pasar el obelisco, en plena Av. Corrientes, me crucé con un finisher del IronMan UK. Conversamos un rato sobre la distancia y seguí viaje. Llegué a Plaza de Mayo y, mientras transitaba por Av. De Mayo, escucho una voz inconfundible: “Scompa!” Era mi amigo de la infancia Gerardo Tapia. Nos encontramos en todos los 42 en plena carrera. Esta vez en el km 13 y seguimos juntos hasta después del 21. Nos pusimos al día. Mientras otros amigos se juntan en bares, nosotros en un maratón. Increíble. Anoche había tenido un casamiento y estaba casi sin dormir. Espíritu runner 100%.
Tomamos el bajo hasta llegar a la zona de La Boca. Gerardo la definió como la “zona picante”, en clara alusión al panadero. Superamos la cancha de Boca. Este año hubo menos gente en las inmediaciones pero todos seguían con atención el paso de los corredores. Una vez que nos adentramos en el barrio, se multiplicaban las personas que habían salido a la puerta o a los balcones. No deja de sorprenderme las casas de esa zona. Algunas precarias y a las cuales parece que no hubiese llegado el progreso. Es como el túnel del tiempo pero todos con muy buena onda hacia los corredores. Alentando y aplaudiendo.
En el km 18 con Gerardo nos cruzamos con un atleta marplatense que estaba cumpliendo su maratón numero 68! Leyeron bien, 68 veces 42 km. Hablamos los tres un buen rato. Nos contó que es del barrio El Martillo. Un barrio muy humilde por cierto. Fue jugador de Unión de Mar del Plata. Hablamos de fútbol y me dijo que estaba a muerte con el tiburón pero conocía la otra vereda y que también tenía amigos de ALVAHELADO. Esta es una de las últimas maratones. Nos compartió que un sueño que le resta cumplir es ir a la tribuna de River Plate. El año que viene seguro viene a Mardel. Ojala lo pueda cumplir. Nuestro ocasional amigo también se llama Gerardo.
Después del km 21 nos separamos con Gerardo. Comenzó la zona del picaseso de Costanera y Puerto Madero, llena de idas y vueltas. En Puerto Madero me crucé con “El solitario”. Eso decía su remera. Me acerqué y le dije: mira todos los que te hacemos compañía. Su apellido, Ayala. Maraton numero 27!
En el km 23 tuve una pequeña molestia en la pantorrilla izquierda. Una señal que no había tenido ni en los 301k ni en el IronSantiago. Me sorprendió pero no me desesperé. Decidí comer banana en el próximo puesto. Más adelante desapareció pero tuve la misma señal en el cuádriceps izquierdo.
Pasando frente al Hyatt, encontré un corredor con la camiseta de Ferro. Lo saludé y uno de los amigos que iban cerca se pegó a mi. Empezamos a hablar de Ferro y sus años en primera, sus años de gloria, etc. Hasta que se nos acercó una corredora preguntando por el recorrido. Mi ocasional amigo se quiso hacer el galán pero no tuvo suerte. Eso si, le contestó que estaba barbaro compartiendo la carrera con otro hincha de Ferro. No quise pincharle el globo, así que le seguí la corriente. Nos abandonó rápido. Mi nueva compañera era de Miramar pero hace siete años se había instalado en Rosario. Practica Kitesurf y hablamos largo sobre Punta Rasa, en San Clemente. Mi ocasional compañera me comento que tenia dolores en todo el cuerpo pero que ya era uno solo asi que no le preocupaba. Buen método para no pensar en el dolor. El mejor lugar para hacer kite, me dijo! Nos separamos cuando estábamos llegando al edificio de la Prefectura.
La alimentación durante la carrera y el pensamiento positivo hicieron que los dolores desaparecieran.
Encare la recta en Puerto Madero hasta llegar a Buquebus. Recordé mi primer maratón cuando Sandra Kaltman me esperó en ese lugar y el año pasado cuando estaba esperando encontrarme con Fernando Bustelo. En 2014 venia muy mal en esa lugar y haberme encontrado con Fer fue una bocanada de ánimo increíble. Para mi sorpresa, estaba en el km 32! Faltaban sólo 10 km y estaba muy bien.
Llegamos a Retiro, pasamos por el Edificio de la Armada donde seguí encontrando gente que debutaba en el Maraton. A darles animo y seguir. Encaramos el Puerto. Ese lugar que me hace recordar a Pablo Daniel Schiavelli. Siempre que paso lo busco en su bici. Desde el cielo, corres conmigo. Lo sé y lo siento cada vez que paso por allí.
Cuando pasamos el túnel de Sarmiento, ese que siempre me costó, esta vez fue pura alegría. El km 39 estaba frente al Planetario. Solo 3k! Territorio mas que conocido. Miré el reloj y me preocupé. Iban 3h 52 min y les había dicho a Paula, Mirian y Jorge que iba a llegar en 5 horas! Empecé a pensar que no estarían en el lugar pactado y que debería esperarlos. No era problema pero quería llegar para abrazarlos!
Fueron tres kilómetros muy emotivos. Aceleré un poco. Miraba el marco y era todo una fiesta. Pasando Pampa comencé a buscar a Paula. Llegando a la YPF iba más despacio buscando a Mirian y a Paula, mientras la gente nos arengaba para llegar. Era increíble, la gente empujaba de una forma increíble. Entre tanta euforia me volví a encontrar con Nico Rosas! Seguí adelante hasta casi el arco negro. Mire mi reloj: 4h 08min! Volví porque no podía llegar solo. Llegué a la YPF y los encontré a Mirian y a Jorge. Nos abrazamos y retomamos hacia la llegada. Otra vez me esperaba NIco y nos saco una hermosa foto. Pasamos el arco negro y allí estaba el banner de la Fundación Baccigalupo. Cien metros más adelante estaba Bruno esperándonos. Nuevamente, los últimos 100 metros nos transmitió toda su energía. En los últimos metros se nos sumó Andrea Benaim para fundirse en un abrazo con Mirian. Junto a nosotros llegó la bandera del veterano en homenaje a nuestros héroes de Malvinas. Desde el año pasado, cada carrera se la dedico al Comodoro Carballo, en homenaje a todos nuestros héroes y VGM. Objetivo más que cumplido. Mi corazón lleno de felicidad por todo lo vivido pero me faltaba el premio más importante, el abrazo con beso de Paula. Lo obtuve después que me entregaron la medalla. Su medalla.
Llegada 42k 2015